martes 27 de enero de 2009

...a mi que me den el toro para seguir a la antigua...


Hace aproximadamente ocho años que en casa no vemos la tele porque cuando nos mudamos a donde ahora vivimos, nos dijeron que para ver la tele había que colocar un mástil de no se cuantos metros de altura y que costaba unas 300 mil pesetas de las antiguas. Por su puesto la decisión fue fácil: pasamos de la tele y que viva la Pepa. Han pasado los años y el mayor de mis hijos empieza a hablar alemán porque por satélite vemos la tele alemana que mi mujer entiende. Yo francamente me he acostumbrado a vivir sin ella a pesar de que a mucha gente le parece raro. En fin que para noticias y fútbol tengo el Internet, así que del resto paso olimpicamente.
Hoy me han pasado un monologo de Andreu Buenafuente; un humorista catalán que desde hace años viene triunfando en la tele. Ha sido una pincelada de humor con la que me he tronchado y deseo compartirlo con vosotros. Hasta me ha recordado a Pedro Luis Ferrer con aquello de la vaquita no se qué que quiere seguir a la antigua....

........

El verano pasado mi hijo Alejandro, cumplió 4 años, y, cuando sopló las velas, mi mujer y yo le dijimos:

-Cariño, pide un deseo. A ver, ¿qué has pedido?

Y el niño nos mira así, todo ilusionado, y nos dice:

-Una play station o un hermanito.

Y mi mujer y yo nos miramos. y dijimos:

-'joder, la playstation son ochenta mil'

Así que fuimos a por la parejita. Si lo llego a saber, va ella sola. Hay que ver lo rápido que se queda embarazada una novia, y lo que cuesta dejar embarazada a tu mujer.

¡Es verdad!. ¡Tu llevas un mes saliendo con una chica, estás parado, le caes mal a sus padres, no te quitas el condón ni para ducharte. Y la dejas embarazada a la primera!

Ahora, como vayáis a por el niño. Es mas fácil sacarla de España de tanto empujar, que dejarla embarazada..! Eso si, os ponéis los dos muy melosos:

Velitas, incienso, música de saxofón. porque piensas:

Vamos a hacerlo con mucho cariño para que sea fruto del amor.

Después de seis meses sin que se quede embarazada dices:

'A ver si va a ser mejor que sea fruto de un polvo'.

Sí, porque pasa como con el fútbol. Jugar bonito le gusta a todo el mundo, pero lo que cuenta es meter gol. Así que vais a consultar al ginecólogo y el tío te dice:

-Esto es normal. Tenéis que insistir más.

Total, que te receta los polvos como si fueran Frenadol:

-Tres al día cada 6 horas.

Cuando llevas dos meses a este ritmo, te quieres morir.

Lo peor es la semana de ovulación.. Porque, por lo visto en esos días sube la temperatura. y eso aumenta la fertilidad. Así que mi mujer está todo el día con el termómetro. Y claro, de repente, estás en medio de una reunión y suena el teléfono:

-Cariño, me ha subido. Vente corriendo. Tiene que ser ahora mismo.

Y a ver como se lo explicas a tu jefe:

-Mire, me tengo que ir., es que a mi mujer le ha subido la temperatura.

-¿y no puede atenderla un médico?

-Hombre. es que preferiría que el niño fuera mío.

Y llegas a casa y te la encuentras ya desnuda y preparada., que dices:

'jo, yo así no puedo! Esto es como comer pipas peladas.!'.

Y es que ella no piensa en otra cosa. ¡Coño, que parece un tío!

Y yo me siento como una máquina. Vamos, que cuando terminamos me dan ganas de decirle:

'Su espermatozoide, gracias!.

Y, encima, todo el mundo te da consejos:

Hacedlo en la postura del misionero, con luna llena; que ella se ponga un cojín debajo y que después de hacerlo se pegue media hora tumbada con los pies en alto.

Joder! ¡La pobre! Es la primera vez que soy yo el que tiene que decirle a ella:

'¡Aguanta, aguanta un poco más!'

Al final, cuando vimos que no había forma, volvimos al médico, y va y me dice:

-Bueno, pues, lo mejor va a ser que se haga un análisis de semen, porque puede que tenga usted pocos espermatozoides.

Qué tú piensas:

'¡Coño, seis meses.. a seis polvos diarios..! ¡lo que me extraña es que me quede alguno!'.

Y el médico:

-Aunque también podría tratarse de astenospermia. Lo que se conoce como...'Espermatozoides vagos'.

Y mi mujer:

-¡Buah.! ¡Pues va a ser eso.! Porque se pasa el día tocándose los huevos.

Y el otro:

-Usted no se preocupe, que si es eso, podemos extraerlos e implantarlos en el óvulo.

¡Si hombre.! Una cosa es que sean vagos. y otra ponerles taxi para recorrer doce centímetros.!

Y el médico:

-Es que ésto es muy difícil. Tenga en cuenta que de millones de espermatozoides sólo puede ganar uno.

-¡Mira, como en Gran hermano!

El caso es que tienes que hacerte el análisis. Te meten en una habitación con un vasito y un montón de revistas porno. Y tú te sientas allí, a ver si se anima.

Pero estás mirando un montón de fotos de tías en pelotas y lo único que piensas es:

'¡Huy!, fíjate ésta... con las caderas tan estrechas va a tener problemas en el parto, ¿eh?... ¡Huy!, esta otra..con toda la silicona que se ha metido... ¡a ver como amamanta al niño!'

Y encima, mi mujer desde fuera:

-Cariño! ¿Has terminado ya? ¡En casa no aguantas tanto!

Total, que al final, con mucha buena voluntad consigues llenar el vasito.

Pero luego te pasas toda la semana jodido mientras esperas los resultados.

Lo peor de todo es que empiezas a dudar de que el niño que ya tienes sea tuyo. Miras al niño y piensas:

'Sí, de acuerdo, Alejandrito es clavado a mí, pero yo tengo una cara muy corriente'.

Y te acuerdas de esa insistencia de tu mujer en ponerle Alejandro.

¿Qué pasa, que Santi no es bonito?

Y ya para colmo es cuando llega tu suegra y le dice:

-¡Ay, que niño tan listo.! ¿A quién habrá salido?

Qué ahí ya dices:

¡Coño, es verdad.! ¡A ver si tampoco va a ser de mi mujer!

Pero de pronto reaccionas:

¡Joder, me estoy emparanoiando! ¡Alejandro es mío!

Hay que tener en cuenta que, en aquel tiempo, dejarla embarazada era más fácil:

Yo estaba en paro, mis suegros me odiaban, me ponía condón.

¡Coño, lo teníamos todo a favor!

Al final nos dieron los resultados y por lo visto, no me pasa nada. Lo que tengo es estrés. Así que le he comprado al niño la Playstation; a ver si jugando me relajo un poco.

jueves 6 de noviembre de 2008

MOP


Que me perdone mi memoria si es que es tan corta. En la revista “ENCUENTRO” que por cierto cumple 12 años: felicidades Jesús estes donde estés y Cia., por tan buen legado; hay una galería de fotos del Ministerio de Obras Públicas (MOP)
http://www.cubaencuentro.com/revista/layout/set/gallery/revista-encuentro/galerias/la-habana-en-obras/(filter)/thumbnail
Si son del MOP, ya os podéis imaginar que son del gobierno anterior o lo que es lo mismo, no pertenecen al gobierno revolucionario. He observado las fotos con paciencia y detenimiento en busca de algo. He mirado los edificios, las calles, los coches, los autobuses, los jardines, los anuncios, la gente, intentando encontrar algo que no sé qué es. Quizá es algo raro de explicar, pero muchas veces me pasa que estoy buscando algo sin saber exactamente el qué. Puede que por aquello de que sólo el que busca encuentra, éste ejercicio incomprensible se haya convertido en un reflejo incondicional de la mente. La verdad es que no sé como he llegado hasta aquí. La primera vez que pisé Barcelona fue en el verano de 1990. La ciudad estaba en plena efervescencia por las olimpiadas; todo estaba patas arriba y a medida que se acercaba la apertura de los juegos la ciudad iba cambiando de rostro: se iba rejuveneciendo sin el efecto de cremas milagrosas que retrasan la aparición de las arrugas. Por supuesto que no era el efecto de un milagro sino de todos los componentes que forman parte de una ciudad: el poder político, económico y social, todos en aras de un fin común: conseguir las mejores olimpiadas de la historia y abrir una ciudad al mundo. Todos sabemos que lo consiguieron. Mis primeras impresiones fueron quizá la de una ciudad hundida en el caos, impresiones influenciadas por los propios habitantes que estaban hartos de tanta obra, tanto polvo y tanto desorden. Luego pasaron las olimpiadas y las situación mejoró considerablemente, pero muy pronto volvió el caos, volvieron las obras, las calles cortadas, las nuevas estaciones de metro y así hasta el día de hoy. Siempre obras para mejorar la ciudad. Con el tiempo aunque te hartes un poco de todo esto, comprendes que a pesar de que muchas de las obras públicas que se llevan a cabo no son de tu agrado, en su gran mayoría, son obras necesarias. Y ese cambio constante no es solo producto de la especulación de los poderes económicos o obras faraónicas de los alcaldes por dejar un legado histórico de su mandato político, sino también un reflejo de la capacidad de una ciudad por reinventarse a si misma y ser así el centro de destino de mas de diez millones de turistas al año. En definitiva es el reflejo de una ciudad rica, rica en todos los sentidos.

Ya se que para saber que La Habana antes del gobierno actual era una ciudad rica, rica en todos los sentidos, como lo es hoy cualquier ciudad del primer mundo, (este tipo de definiciones no me gusta, pero bueno espero que me lo perdonen), no hace falta ver las fotos porque para eso están los libros y las estadísticas. Pero no en vano dicen: que más vale una imagen que mil palabras. El gobierno de Batista pudo ser todo lo cruel que quieran, así y todo me atrevo a decir que algún día se tendrá que revisar el papel de este hombre en la historia de Cuba; Fidel ha sido más cruel aun y ahí está el legado de cada uno. Estas fotos, las mires por donde las mires, ves un organismo estatal dando empleo a cientos o miles de personas y transformando la ciudad, limpiando su cara, construyendo nuevos edificios, abriendo avenidas, erigiendo monumentos, plazas, jardines, centros deportivos, fuentes, y el de Fidel (¿?), qué nos ha dejado. Quizás después de tantos años fuera de Cuba mi mente sea incapaz de recordar alguna obra de envergadura social parecida a las que aprecio en las fotos, una obra que queda no para la gloria de los políticos, sino para el disfrute de sus ciudadanos. ¿Qué proyecto ha construido el gobierno de los hermanos Castro del cual mis compatrotas se sienten orgullosos? Si es que ni siquiera hay ministerio de obras públicas, solo existe el Ministerio de la Construcción que hizo escuelas en el campo, hospitales, un trozo de la 8 vías, Alamar, y aquí mi memoria se queda en blanco. El Palacio de las Convenciones construido para la reunión de los No-Alineados no cuenta porque ese edificio no es de uso social. Quizá el Parque Lenin construido en 1972, la ampliación de calle 3 en Miramar que llegaba hasta 60 y se prolongó hasta el Comodoro, y hablo solo de la prolongación porque los hoteles a pesar de las recientes "reformas" tampoco son de uso social.

Ojala me equivoque y alguien me pueda refrescar la memoria, porque pienso que las obras públicas de la revolución simplemente no existen. Alguna habrá además de las aqui mencionadas, el bidé de Celia por ejemplo, como fuente, sirve dentro de la categoría; pero es que me tengo que estrujar el coco para recordalas. Hay más, tiene que haberlas, al menos asi quiero creerlo porque si despues de 50 años no hay nada es para decir: apaga y vámonos que esto es una mierda. Menos mal que los corruptos gobiernos anteriores y en especial el del “cruel”, del “villano” Batista, nos dejó lo que heredamos, porque de lo contrario, hoy La Habana sería un desierto. Los que nacimos en la decada del 60 al menos vimos algo. Los que nacieron en los años 80 y 90 estos poca cosa habrán visto.

Deseo que alguno de ustedes me refresque la memoria....

sábado 20 de septiembre de 2008

LA VIEJA



Los cubanos al hablar de nuestras madres solemos llamarle cariñosamente: la vieja, la pura y muchas cosas más, pero siempre con mucho respeto porque sabemos que madre no hay más que una. Procuro hablar con la mía casi todos los fines de semanas, pues la veo una vez al año. Hablamos por internet como hace casi todo el mundo que quiere a sus padres y vive lejos de ellos. Hace unos días fue mi cumpleaños y mi madre con casi los noventa años encima me escribió estas líneas. A mi me encantó lo que escribió y por eso lo camparto con aquellos que me consideran amigo y parte de su preciado tiempo lo emplean en leer este blog.



Septiembre 12, 2008

Mi querido hijo Pepe, Peponazo, el Benjamín, el Troya.... Por que te decían así tus amigos, por tu hermosa cabeza de romano?, de Dios griego? Por tu hermoso cuerpo de atleta, por tu intrepidez, por tu maravillosa espontaneidad?

Mis dos hijos varones, los mayores, son también altos, atléticos, hermosos, pero son reflexivos, introvertidos, les cuesta trabajo la espontaneidad. Tu eres todo lo contrario, locuaz, expresivo, bromista, cariñoso, ... pero yo se que llevas mucho por dentro. Dios me hizo un tremendo regalo con mis cinco hijos. Yo me pregunto: los he merecido?, hice lo que tenia que hacer? Solo puedo decir que trate.


Hoy tengo la dicha de verte a ti y a tus dos hijos, cada uno de ellos con distintas facetas del padre maravilloso que tienen. Ahora no lo saben, no son conscientes de ellos, mas adelante lo entenderán así.

Hace 44 anos, a estas horas, tenia a mi lado un hermoso bebe, de casi 11 libras de peso. Que felices nos sentíamos tu padre y yo! Eras el ultimo de la serie Moreno Masó. Todos tus hermanos felices. Las niñas mayores ya mujercitas se sentían ya mama tuya. Tu hermano mayor, Manolito, te miraba con la superioridad de sus nueve anos y el pequeño Carlos, de dos años, presentía al socio, al cuate, al brother de toda su vida...

Felicidades, Mami

jueves 11 de septiembre de 2008

Apagones o alumbrones




Las ideas para escribir a veces surgen de las conversaciones mas banales. Hoy estaba en un bar tomando café con un amigo casado con una cubana. Esto de tomar café por las mañana en un bar es una costumbre muy española al igual que llamar bar a todas las cafeterías que despachan por las mañanas un croissant calentito y café. Charlábamos al mismo tiempo que ojeaba la prensa y me detuve en los estragos del ciclón Ike en Cuba. Surgió el tema y comenzamos a hablar. La mujer de mi amigo había hablado con La Habana para saber como estaban por allá. Sin luz -le dije-, y sin comida, sin agua y sabe dios cuantas cosas más –me dijo-. Según me explicó, el que pudo acaparó las pocas latas de comida que hay en los supermercados. Eso me recordó los comentarios de Miami, pues mi familia de allí me ha contado que cuando se avecina la llegada de un ciclón, hay la costumbre de acaparar todo lo que se pueda y por lo visto las previsiones de abastecimiento en los súper nunca son buenas, porque dejan sin provisiones cualquier Publix. Allí por suerte hay donde comprar, en Cuba todos sabemos lo triste que es, pues poca cosa hay para sobrevivir. Entramos en el tema de los apagones y alumbrones -dijo él- que vivó bastantes años en La Habana y conoce bien el panorama. Me comentó que muchas familias habían tenido que recurrir al luzbrillante. ¿Te acuerdas? -me preguntó-, joder que si me acuerdo –le dije-; y ahí me vinieron muchos recuerdos a la cabeza.
Para empezar estaban aquellos improvisados quinqués que no se llamaban así, pero eran una forma rudimentaria de alumbrarse. En un pote de boca ancha echábamos un chorrito de luzbrillante, luego al tubo de pasta Perla desechado en cualquier civilización normal, se le practicaban unos corte por la parte superior e inferior, para poder introducirles una gasa que se impregnaba en el líquido. El corte en la parte inferior se realizaba de manera tal que el tubo se mantuviera de pie dentro el pote de cristal, y en la parte superior era un corte normal para dejar salir la gasa unos centímetros por encima del tubo. Luego se prendía la gasa y se hacia la luz. Aquel rudimentario artefacto acompaño nuestras cenas más de una vez. Y es que no había ni velas, todo había que improvisarlo. Mi padre se trajo de uno de sus viajes un autentico quinqué de gas que colocamos en el comedor con una modesta instalación directa al balón de gas que por cierto acá en España llaman bombona de butano, pues mientras duraron las redecillas de recambio y llegaban a tiempo los suministros del gas, fuimos la envidia de la cuadra, pues aquello alumbraba de verás.
También recuerdo con cierta tristeza la forma en que nos resignábamos como animales de costumbre a los apagones o alumbrones. Si el fenómeno tenía lugar mientras mirabas una película, el hecho se consumaba en el momento que íbamos a descubrir al asesino. Por citar solo un ejemplo, si veíamos Psicosis, la luz se iba en el momento del asesinato en la ducha. Una especie de coitos interruptos. Salías a la calle y allí estaba el vecindario completo. Unos con un cigarrillo y otros tomando la fresca. Recuerdo a algún hermano decir que para que no se fuera la luz tendrían que pasar todos los días discursos del comandante. Probablemente la única nota discordante en un concierto de sumisión.
No todos los recuerdos son negativos. En mi caso particular el apagón también servía para reunirnos la familia y charlar. Como no había otra cosa que hacer, nos sentábamos todos alrededor de la única luz improvisada y allí comentábamos los avatares del día. De estas conversaciones pocos recuerdos me quedan, pero el hecho de reunirse la familia y comentar algo ya es mucho, sobre todo si tienes en cuenta que hoy en día las personas casi ni se hablan. Durante la cena todos miran la televisión y acabado cada uno se refugia en su mundo: unos siguen con la tele, otro con los cascos y el que no tiene ni una cosa ni la otra con el ordenador. Quién me puede negar que después de tantos años, teniendo en cuenta la magnifica relación que existe entre mis hermanos y mi madre, mi padre ya falleció, un grano de arena de esa bella relación, no se le debamos a los apagones o alumbrones. Pensad sobre ello y decidme si soy un tonto perdido o un romántico empedernido.
Os quiero.

domingo 31 de agosto de 2008

cita histórica con la historia



…ayer hablaba con un señor que afirmaba que la historia nunca se puede reconstruir tal cual fue, la historia es pasado decía por lo tanto aunque la recrees en un libro, en el cine o en la pintura, es solo eso, una recreación, nunca vuelve a ser lo que fue, porque el pasado es un estado temporal que pasó, y nunca más volverá a ser lo que fue….., la verdad es que me quedé así un poco como pensando: este señor es un filósofo. Pero como historiador no puedo estar de acuerdo con él. ¿Sino que coño hacemos los historiadores en este mundo? Creo que dijo una tontería como la copa de un pino aunque lleve razón en ello. Es cierto que nunca volverá a ser lo que era pero ello no es motivo para restarle importancia a la labor del historiador. La verdad es que el señor con su afirmación categórica no le está restando valor a la labor de los historiadores, pero es que hace bastante poco me sentí más que afortunado por la familia que tengo. ¿Qué tiene que ver mi familia con la historia? Pues muchas cosas, y una de ellas es que mi padre fue un gran historiador. Pero soy más afortunado aun porque dentro de muy poco tiempo nos vamos a reunir todos los hermanos junto a mi madre. Hermanos que hoy vivimos regados por el mundo: La mayor en México, la segunda en Cuba, el Tercero con mi madre en Miami, el cuarto en Sarasota y el quinto en España. Tendría que sacar muchas cuentas para recordar exactamente cuando fue la ultima vez que estuvimos todos juntos. Para no estar exento de error tendría que remontarme al pasado, quizás no tan lejano desde el punto de vista histórico, pero quieras o no toda una generación: estamos hablando de 18 años que es el tiempo que llevo fuera de Cuba. Nunca volverá a ser igual que cuando nos reuníamos en La Habana en la casa de 68. Mi padre ya falleció y físicamente no podrá estar con nosotros. La reunión no es una reconstrucción del pasado, es un hecho que será actual para conmemorar una fecha que es simbólica: los 90 años de mi madre rodeada de sus hijos y si es posible de sus nietos y biznietos. Llegar a los 90 años en perfectas condiciones es un don que dios otorga solo unas cuantas personas, y ella es una de las elegidas. Se que algunos de mis hermanos dirá que no está en perfectas condiciones, pues ya no ejerce como arquitecta, ni sube a los tejados de las obras para comprobar posibles grietas; se desplaza con ayuda de un bastón , pero cuando llega a la piscina bracea como cualquier nadador, bueno, quizá exagero, pero no se ahoga y eso es mucho. Dibuja con un pulso juvenil, su mente es clara, transparente, adora el cine, la música y la literatura. Ahora le ha dado por escribir las crónicas del nacimiento de mis hermanos y recuerdos familiares varios. Es parte de la historia que nunca volverá a ser como era, pero cuando está escrita por un testigo, independientemente de los fallos que te puedan producir un cúmulo de recuerdos, -90 años dan para muchos recuerdos-, esas historias la mantendrán siempre viva con nosotros. Esto lo comprendí el otro día.

Mi padre fue historiador y dejó muchas páginas escritas. Hace poco leía un trabajo suyo sobre el anexionismo. Era tarde, como ahora cuando escribo acompañado de la soledad. Empecé en voz baja y a medida que iban pasando las páginas, descubrí que estaba leyendo en voz alta, mejor dicho, yo no leía, era mi padre quien me leía el trabajo. Escuchaba su voz como si estuviera a mi lado leyéndole un cuento a su hijo antes de dormir. Fue una sensación tan agradable que dormí como hacia tiempo no conseguía hacerlo. Otra vez me sentí afortunado de que fuese historiador y escritor, de haberle escuchado infinidad de veces en conferencias. Observaba sus gestos, sus manos dejaban abiertos el pulgar y el índice mirando al cielo; de vez en cuando se las llevaba a la nariz para estirársela dejando la punta encima del labio con un ligero tembleque. Eran su voz, sus tics y su inteligencia quienes me acompañaban.
En noviembre volveremos a estar todos juntos, nada será como antes, pero todo volverá hacer igual que antes. Es una dicha que tenemos al tenernos los unos a los otros, el saber de donde venimos que somos y que seremos. Recordaremos historias pasadas y al mismo tiempo estaremos haciendo historia.

jueves 14 de agosto de 2008

Sueños olímpicos


Estos días con tanta olimpiada la verdad es que se le esfuman a uno las ganas de escribir. Siempre he sido aficionado a los deportes, aunque también es verdad que practico muy poco, casi nada, mejor dicho, nada de deporte. En mi casa llevábamos casi un año sin tele, por vagancia también. Se movió la parabólica de sitio y ninguno de los que en ella residimos nos dimos a la tarea de arreglarla. Pasábamos olímpicamente, nuca mejor dicho. Dos días después de la inauguración le comenté a mi mujer que ahora si que merecía la pena hacer algo porque echaba de menos las olimpiadas. Nos pusimos a la tarea y por fin lo hemos conseguido.
He visto los cinco oros de Michael Phelps, y me ha entrado un gusanillo por la natación que no puedo evitarlo. Me pasa siempre que veo competiciones de alto nivel. Recuerdo mis años mozos, campeón nacional de Cuba de natación en las categorías de 9-10 años, 11-12 y 13-14. Luego abandoné la escuela de deportes, no soportaba los entrenamientos que se me hicieron cada vez más y más aburridos. La pésima alimentación, las pastillas que nos daban los alemanes, las inyecciones que nos ponían cuando se acercaba algún evento internacional de tipo centro americano que es a lo máximo que pude aspirar. Puro doping que las autoridades cubana nunca reconocerán, pero yo lo sé porque lo sufrí en carne propia siendo un niño.
Ahora ves a todos esos monstruos, porque eso es lo que son, como nadan, los bañadores que en Cuba llamábamos trusas y como me gustaría estar en su lugar. Siento envidia y no puedo evitarlo.
Creo que tuve un gran potencial como para rendir mucho mas de lo que di sin necesidad de tanta química, pero la escasez de recursos acabó con mi paciencia. Cada uno tiene su época y sus momentos de gloria y no debería sentir lo que siento ahora, pero no puedo evitarlo. Para nada lamento mi falta de seriedad en los entrenamientos que es donde realmente se consiguen los buenos resultados, pero ahora te das cuenta que había tanta miseria a nuestro alrededor que en fin no tengo palabras. Que nadie confunda mi decepción de hoy con lo feliz que era entonces, porque en realidad era un niño muy feliz.
Recuerdo un día en particular que nos pasaron una película de Mark Spitz, conocía sus proeza y me habría gustado a ser como el, pero no llegué a ello y pensé que era yo el único culpable. Algunos años mas tarde, después de haber dejado la natación y todavía viviendo en Cuba, pude ver nadar a Salnikov el primero en bajar de los 15 minutos en los 1.500 metros y pensé que podía haber llegado a hacer lo mismo, pero había abandonado la natación antes de tiempo. Hoy viendo a Phelps se que nunca habría conseguido sus tiempos en 200 y 400 libre que eran mi fuerte, pero no era solo culpa mía, sino también de la falta de recursos con la que nos entrenábamos. Siempre soñé con una final olímpica pero mis tiempos estaban muy lejos del nivel exigido.
En fin, son cosas que pasan y no tienen mas importancia que meras elucubraciones mías. Siempre que regresaba de alguna competición, volvía a casa con cinco o seis medallas de oro, eran mis años de gloria y creo que por muchos años que pasen, ellos siempre me acompañarán.

sábado 19 de julio de 2008

EL BARBERO


El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos.

Esta canción de Pablito me encantaba de joven. Creo que aún soy joven, pero ahora cuando entono estas letras tienen un sabor diferente. Ya no me gusta tanto. Ayer estuve en el barbero y mientras me cortaba el pelo la imagen del espejo nada tenía que ver conmigo. Tengo la impresión que los espejos de la barberías sobre todo cuando cubren las dos paredes y se reproducen en un efecto óptico hasta el infinito, nada tiene que ver con los del cuarto de baño de casa. El de casa pocas veces engaña, pero en la barbería, unas veces estas guapo y otras, como ayer, viejo. Normalmente entras hecho un desastre y sales satisfecho, pero ayer salí con otra imagen, el hombre del espejo era un señor mayor. Ya se que aquellos que me conocen y tienen unos cuantos años más que yo dirán: está chocheando. Puede que sea así, pero fue la sensación que tuve.
A medida que me iban cortando el pelo y veía como destacaban mis ojeras; las arrugas nunca las veo, creo que no tengo y si hay no las noto o de momento no les hago caso, eso no me preocupa. Pero mi semblante era de una persona cansada. Bueno esto le puede pasar a cualquiera, pero sentado allí, mientras mis hijos leían tebeos, empecé a pensar que el señor que me corta el pelo le conozco hace mas de doce años y que hace doce años que religiosamente cada vez que me crece el pelo, voy ahí para cortarlo y poner las pasas un poco en orden. Mi pelo, si es que se le puede llamar así, ha cambiado. Antes era rubio, casi albino, ahora es mas castaño pero empieza a blanquear con las canas. Los rizos no son como los de antes, toda ha cambiado. Volviendo a mi barbero recuerdo el primer día que lo encontré. Salí de casa porque estaba harto de no poder darle forma a mi cabeza con la cantidad de pelo que tenía. Vivía entonces en Pineda de Mar, un pueblito maravilloso cerca de Barcelona. No conocía muchos sitios así que tuve que buscar algo que estuviera cerca de casa. Unos meses antes en la misma situación de la de entonces, caí en manos de un moderno o post-moderno que según él era un artista, y de verás me hizo una obra de arte en la cabeza, un especie de Miró sin colorines, quedé muy desilusionado con el resultado, a uno puede gustarle el arte pero no tanto como para llevarlo colgado en la cabeza todos los días. Gracias a dios el arte de los barberos es algo que el tiempo siempre arregla. Por supuesto que ahora no quería caer de nuevo en sus manos así que salí en busca de algo nuevo. Y caminando vi una barbería como las de antaño, con ese anuncio lumínico rojo, azul y blanco que parece se mueve, me dije vamos a probar. Desde entonces ese señor que se llama Joseph, es el encargado de mi cabeza. Siempre estoy contento de su trabajo y el único que ha logrado superarlo hasta hoy ha sido el de Miami, allí me llevó mi hermano. Ahora estoy esperando llegar a Miami para cortarme el pelo otra vez.
Ayer todo fue un poco diferente porque como les decía, me veía cansado y cuando me percaté de lo grande que están mis hijos, el mayor tiene 10 y el pequeño 5, va para seis, pensé joder, cuántos años hace que conozco a Joseph y cuántos años hace que vengo aquí religiosamente a cortarme el pelo. Entonces comprendí que el tiempo pasa y nos vamos haciendo viejos, pero ya no como cuando cantabas la canción, ahora lo empiezas a notar en los dolores de espalda, en el cansancio y sobre todo, cuando sales del la barbería. La canción ya no es la mismas, ahora es como la vida misma.
Confieso que si escribo sobre Joseph no es porque tenga sueños eróticos como el marido de la peluquera, dios me libre, pero aquellos que nos cortan el pelo, y alguna vez nos afeitan, son gente entrañable, amable creo que es uno de los indicadores útiles para saber si estas aplatanado a un lugar. Cuando en Miami fui a cortarme el pelo, la razón fundamental era un poco vivir el cubaneo que en España se le echa de menos. Allí escuché la frase de “la niña de ojos azules”, al principio me quedé pensando, qué demonios quiere decir este tío con eso, luego cuando habló de la fiana entonces caí. El corte de pelo fue sensacional pero me quedo con lo del cubaneo.
Ayer sentado en un sillón clásico de barbería, rodeado de enseres que ya no se encuentran, hasta colonia Crusellas tiene el hombre, con los brazos bien pegados al cuerpo para no rozarle las pelotas, tuve estas reflexiones, palabra maldita desde que alguien que todos conocemos se la ha apropiado. No me pregunten que significado puede tener todo esto. La verdad es que nada, solo que hacia bastante tiempo que no escribía y se me ocurrió hacer una reseña sobre el tema.
Estoy preparando un escrito sobre la publicidad en Cuba que prometo para la próxima tenerlo listo y que sea mas interesante.
Una cosa más, un amigo residente en New Jersey y que visita desde hace no sé cuantos años a un barbero chino del China Town, descubrió gracias a su barbero, uno de los mas fabulosos restaurantes chinos y del que tuve el placer de disfrutar. ¿Es esto o no, un indicador de que estamos aplatanados a nuestro entorno? Creo que si y que tenemos otra patria chica.